¡Libertad!

28 julio 2011

El fallo contra El Universo es un atentado a la libertad fundamental del ser humano: la de expresarse. Aparte de las burdas anomalías del proceso legal que evidencian una vez más absoluta submisión de poderes del Estado, el fondo del asunto es el ataque a nuestra facultad de decir lo que pensamos, y peor aún, a los que nos permiten hacerlo. Es decir, la prensa y los medios de comunicación independientes. Pero la obstrucción a la libertad de expresión no solamente afecta a los que se expresan. Nos afecta a todos, ya que se callaría los pensamientos de otros, estemos o no de acuerdo con ellos. Se limitaría nuestro derecho a informarnos.

Si el argumento del Presidente es que un artículo publicado en el mencionado medio lo ha ofendido, debería considerar que son mucho más ofensivos los descalificativos que comunmente usa contra mujeres y hombres que ni en sueños pudiesen conseguir sentencia alguna, o tan rápidamente, si lo hubiesen demandado. Si su motivación es que se lo ha calumniado, es claro que el editorial describe una opinión individual y analizándolo objetivamente no hay una acusación difamatoria. Y si el argumento es que los medios de comunicación son parcializados y hay que acabar con su ¨poder fáctico¨, le tengo noticias: es una falacia pensar en medios cien por ciento objetivos ya que al final reflejan los pensamientos de seres humanos y cada uno tiene sus ideas. Los hay más parcializados que otros, como lamentablemente son nuestros medios públicos, pero está en cada uno de nosotros tener la libertad de escogerlos, lo que generalmente hacemos en base al grado de imparcialidad de cada uno de ellos.

En caso de que se llegase a ejecutar la sentencia contra los directivos de El Universo, perderíamos la escencia de un medio casi centenario que a lo largo de su historia ha demostrado ser de los más independientes. Por otro lado, si se ejecuta la sentencia contra el autor del artículo, se implantaría la noción de la autocensura. Estos constituirían graves precedentes en perjuicio a la libertad de los ecuatorianos y la dignidad de nuestra sociedad.

Sinceramente, espero que el Presidente reflexione sobre lo que está en juego, y de marcha atrás a este atropello buscando una conciliación. Lo planteado por El Universo; el publicar en amplio espacio y término su réplica, es lo verdaderamente justo, más no la pena y millonaria suma demandada. Correa debe entender que los grandes líderes modernos y progresistas se caracterizan por la tolerancia, el respeto y la capacidad de unir a sus pueblos. Lamentablemente, es evidente que sus posturas se radicalizan cada vez más, por lo que temo que su rectificación será una simple esperanza. Sin embargo, de lo que estoy seguro, es que la gran mayoría de los ecuatorianos queremos un país democrático, con balance de poderes y respeto a nuestras libertades. Y particularmente la de expresión, por lo que confío que la ciudadanía levante su protesta. Quizá tome un tiempo porque las masas demoran en reaccionar colectivamente, pero cuando esto suceda, no habrá tirano que calle miles de voces exclamando al unísono, ¡LIBERTAD!

Libertad de expresión en Ecuador

24 julio 2011

Mi sobrina de apenas 2 años no lo pudo haber dicho mejor; mientras ojeaba y comentaba un libro de Walt Disney me dijo con una simpatía desbordante: ¨… y esta es Ursula, la bruja mala que le quitó la voz a la Sirentita.¨ Lástima que su alegre inocencia contraste con la grave amenaza en Ecuador a la libertad más fundamental del ser humano.

El voto de mañana

9 diciembre 2009

Es miércoles PM, y mañana se defnirán muchas cosas en la Asamblea.  Me refiero al inicio del debate en el pleno de la propuesta Ley de Comunicación impulsada, evidentemente , por el Ejecutivo. 

Ya llegó el momento de definir que es lo que queremos para Ecuador y me atrevo a decir que la mayoría de ecuatorianos queremos vivir en un país, antes que nada,  libre y democrtático.  Incluso, estoy convencido que ese ideal es una máxima de la mayoría de asambleistas de Alianza País.  Y para que una sociedad sea libre y democrática, fundamentalmente debe gobernarse con una clara separación de poderes.  Algo que para muchos, no ha existido desde que empezó la Revolución Ciudadana.  Si existe ese pensamiento en parte considerable de los ciudadanos, lo cual es el caso, con mayor motivo los aludidos tienen que comprobar lo contrario.  Mañana hay una gran oportunidad de hacerlo.

La ley propuesta obviamente tiene muchos vacíos, y por lo menos, mucha oposición de la CIUDADANIA.  Algunos de estos vacíos han sido reconocidos por diversos sectores, incluso del oficialismo.  La libertad de expresión es un derecho fundamental que por naturaleza humana, cualquier sociedad digna está dispuesta a defender hasta el final.  Los políticos que omitan este punto, con seguridad recibirán la factura en algún momento. 

Por el lado del Ejecutivo, no entiendo por qué, en medio de tanta conmoción política en las últimas semanas, aparte de los apagones y quien sabe las inundaciones que empezarán pronto con el invierno, debe desgastarse aun más impulsando un proyecto que no tiene amplio apoyo, es en exceso controlador y que es peligroso para nuestras libertades.  Ahora es el momento en que debería estar buscando acercamientos con todos los sectores del país (incluyendo la prensa y los empresarios) para crear condiciones que fomenten mayores oportunidades para los ecuatorianos.  En vez, su intransigencia al intentar pasar forzosamente esta ley es como echar gasolina al fuego. 

Por el lado de la Asamblea, este debate es el momento para que dignamente se defina como un Poder independiente del Ejecutivo.  Lo ideal sería que se llegue a un acuerdo de archivar el proyecto con el compromiso de debatir amplia e incluyentemente una ley de comunicación y llegar en consenso al pleno, más no tratar un tema tan delicado con tanta ligereza. 

No pierdo la esperanza de que ese consenso se va a lograr en la Asamblea, lo cual sería una enorme muestra de respeto a la ciudadanía y un espaldarazo a la democracia.  Creo en las buenas intenciones de la mayoría de los asambleistas, y espero estén conscientes de la importancia de lo que está en juego. 

Más o menos fuera de tema, y siguiendo la idea de separación de poderes. . .

escribo esto desde Manta.  En camino hacia acá, pase al lado de Ciudad Alfaro.  Prácticamente abandonada.  Qué bueno hubiese sido que los asambleistas constituyentes no hubiesen cedido en su ofrecimiento inicial y que la Constitución que elaboraron hubiera denominado a Montecristi como sede de la nueva Asamblea.  En el mismo sentido, imaginemos que la Corte hubiese ido a Cuenca, por ejemplo.  Eso sería muy bueno para el balance de poderes en nuestro país y para el desarrollo descentralizado de otras regiones diferentes a los polos de Quito y Guayaquil.  Pero ahí quedó mi momento de divagación mental; cuando volví a la realidad observando la edificación que se encuentra ubicada en un sitio realmente especial.

BRP

¿Medios Independientes?

7 octubre 2009

Hay que ser ingenuo para pensar que los medios de comunicación son completamente independientes. Esto de cierta manera es una falacia, ya que al final, los contenidos generalmente están sujetos a ediciones que son hechas por personas, con sus criterios,  ideas y morales.  Este fenómeno ocurre en todas las sociedades del mundo; sólo basta ver las diferencias de un noticiero de FOX vs. CNN, o entre los editoriales del NY Times y el Washington Post por ejemplo.  En Ecuador, hemos vivido hechos vergonzosos como las riñas entre TC y Teleamazonas por problemas personales de sus dueños.  Y así, la objetividad que deben tener los medios de comunicación no siempre se consigue. 

Sin embargo,  pretender censurar o coartar la libertad fundamental de expresión, no se puede permitir bajo ningún concepto. Más bien, lo que hay que procurar es expanderla lo que más se pueda, poniendo la mayor cantidad de medios a disposición del público, y que sea este el que decida libremente sus fuentes. La interacción de la ciudadanía a través de la expansión de medios, además, sería muy sana para entendernos mejor y tener puntos de vistas distintos y así poder formar mejor nuestras opiniones.

Es cierto que deben haber ciertas regulaciones, pero estas más bien son muy básicas, por ejemplo se debe sancionar enérgicamente a la difamación ya que los individuos tenemos derecho a la honra, hay que contemplar el derecho a la réplica, se debe evitar los monopolios de medios, etc.

Me da la sensación que un grupo de Asambleistas de Alianza País tienen más claro este concepto de lo que lo tiene el Gobierno, y la tendencia para una Ley de Comunicación que protega nuestra libertad de expresión prevalecerá. Espero no equivocarme. Caso contrario, el daño a la sociedad ecuatoriana será irreparable.

¿Que piensan?

El nuevo Perú

30 septiembre 2009

Hace poco tuve oportunidad de regresar a Perú en viaje de negocios. Debo admitir que me invadió un profundo sentimiento de envidia sana (si esta existiese de alguna manera; no me refiero a la envidia que lamentablemente es orden del día, sino a lo sana). Es que en realidad encontré un país cambiado, que se catapulta al mundo como fuente de desarrollo y progreso, beneficiando principalmente a los ciudadanos más pobres al brindarles mayores oportunidades de mejorar su condición de vida. Conversé con mucha gente de todo nivel socioeconómico durante mi corta estadía y me impresionó encontrar una gran motivación y expectativa frente a la boyante situación de nuestro vecino sureño, que en números muestra el mayor crecimiento de la región.

Logísticamente Perú tiene cualidades inmensas. Su ubicación estratégica le permite posicionarse de buena manera frente a Asia, creciente potencia mundial. Y mientras en Ecuador seguimos debatiendo si el acceso al Atlántico es por Manta o Guayaquil, por Napo o por Morona, en Perú ya se están construyendo carreteras y vías que lo unirán con Brasil y la cuenca amazónica. Se están desarrollando puertos alternos a Callao basados en las necesidades específicas de distintas regiones (dejando de lado la política y favoreciendo netamente el sentido comercial), lo cual por fin descentralizará la economía.  Este centralismo, posiblemente  ha sido una de las peores causas que han impedido un mejor desarrollo en ese país (aproximadamente el 80% de la actividad económica se concentra en la capital). Por otro lado, Perú ha tenido una estabilidad monetaria que ha permitido desarrollarse a los negocios. Parte de esta estabilidad es que en la práctica, se vive una cuasi dolarización. La mayoría de transacciones son en dólares, y con muy poca intervención del Central, y más bien poniendo la decisión de manejo de moneda en manos del que la usa, se ha conseguido que el desempeño del sol frente al dólar sea muy eficiente. Otro factor que destaca en Perú es que a pesar de ser una sociedad muy nacionalista (lo cual, de manera equilibrada es esencial en cualquier país), aparentemente han encontrado una manera de abrirse al mundo. Finalmente, Perú tiene una riqueza muy grande: el potencial agrícola, minero, turístico, etc., conjuntamente con un aperturismo medido y responsable y el entusiasmo que encontré en los jóvenes emprendedores con que conversé, servirán para alcanzar un nivel de prosperidad que beneficie al país entero. Con mucha sinceridad, ese es mi deseo para nuestros amigos peruanos.

En un momento me detuve a pensar que en Ecuador tenemos incluso mayor potencial que Perú para conseguir ese deseo. Alguien me puede decir, ¿qué estamos esperando?

 

Nota y muy aparte: Llegué por primera vez a Qosco, el “ombligo del mundo”. La energía (en este caso me refiero a la espiritual) que se vive en este lugar es impresionante. En esa ciudad, es imposible no apreciar la grandeza del Imperio Inca. Su estructura organizacional, sus conocimientos astrológicos, avanzadas técnicas de construcción y agricultura, y su sintonía con la naturaleza son motivo de orgullo de nuestros pueblos. En cierto sentido, hay muchas cosas de la cultura incaica que eran mejores para la sociedad y el ser humano que las traídas por los colonos europeos. Esta fue la conclusión a la que llegué con mis amigos Cusqueños, y a la vez pensamos que la guerra civil del Tahuantinsuyo que había ocurrido justo antes de la llegada de los españoles facilitó enormemente la caída del Imperio. Atahualpa, el último Inca, no tenía ninguna oportunidad de repeler la conquista; el pueblo estaba completamente debilitado por la guerra. Probablemente al final los eventos históricos no hubieran sido muy diferentes si el enfrentamiento contra Huáscar no se hubiera dado, y los españoles habrían de todos modos y a la larga completado su conquista. Pero en todo caso, que mal momento para pelearse entre hermanos.

Conciliación

30 septiembre 2009

Es destacable la firme posición del gobierno de EEUU respecto a la situación en Honduras a raíz del golpe militar y derrocamiento de Manuel Zelaya. Sobre todo, las últimas noticias del departamento de estado norteamericano de calificar como “régimen de facto” al de Roberto Micheletti y afirmar que no reconocerá al nuevo gobierno que resulte de las elecciones planificadas para Noviembre. Estas declaraciones, junto a acciones prácticas y coherentes como suprimir cualquier ayuda económica al país centroamericano, son signos inequívocos de que el rumbo de la política de Washington hacia la región ha dado un giro drástico, lo cual es bienvenido por la mayoría de latinoamericanos. Más aún y en este caso en particular, la posición de EEUU, es similar a la de la OEA y muchos otros países en el mundo, por lo que el aislamiento del gobierno de facto hondureño, tiene graves consecuencias.

Ciertamente Zelaya se buscó su derrocamiento. Abusó de su condición de mandatario y se excedió al tratar a toda costa de realizar una consulta ilegal para convocar a una Asamblea Constituyente. En ese sentido, es plenamente legítima la reacción del pueblo hondureño, que con respaldo y decisión militar, lo sacaron abruptamente del poder. A Zelaya, le costó caro su capricho y probablemente aprendió que con el pueblo no se juega. Sin embargo, también ya raya en el capricho la actitud intransigente de Micheletti y su gobierno. Esto, porque el Acuerdo de San José promovido por el presidente costarricense Oscar Arias, y apoyado ampliamente por América, presenta una clara salida al problema. En resumen, la propuesta establece el retorno de Zelaya pero con poderes muy limitados, la convocatoria a elecciones inmediatas, el desistimiento total del llamado a la consulta causante del problema, y amnistía para todos los involucrados en los hechos. El Acuerdo es simple, claro, justo y conforme al propósito legítimo de los hondureños. Al mismo tiempo, evitaría un asilamiento que sería fatal para el desarrollo y progreso de Honduras. Es momento de pasar la página de este triste episodio y tomar decisiones que busquen una verdadera reconciliación, como lo ha propuesto Arias.

Una reconciliación que es ineludible en América en general. Hoy en día estamos viviendo tiempos de cambios muy profundos. Por ejemplo, esta renovada actitud de EEUU frente a Latinoamérica es halagadora y presenta nuevas oportunidades para una relación que busque beneficios mutuos. O, ¿nos vamos a seguir quejando del imperialismo norteamericano? Hoy en día hay temas muy importantes que deben ser debatidos de manera seria, tratando de llegar a acuerdos mínimos que busquen el bien común. Desde el respeto y la defensa de nuestras libertades, a diferentes modelos de desarrollo, la crisis económica mundial y las oportunidades que esta nos presenta, la unión sudamericana, hasta nuestra responsabilidad con la naturaleza y el medio ambiente, es absolutamente imprescindible que dialoguemos y busquemos un acercamiento de ideas.

Se abre el cielo

11 septiembre 2009

Esta mañana mientras hacia fila en el control de seguridad del aeropuerto de GYE, me puse a leer un panfleto del Consejo Nacional de Aviación Civil titulado “Derechos y Obligaciones de los Pasajeros del Transporte Áereo.” Francamente no conocía todos los derechos que tenemos los usuarios de la áereolinas, cuyo servicio muchas veces es decepcionante. En todo caso es muy buena la iniciativa de información de la DAC, y ojalá se hagan los controles necesarios para que se cumplan nuestros derechos. Pero mejor aún, es haber permitido la entrada de LAN para servir rutas nacionales, ya que en definitiva la libre competencia es lo que garantizará un mejor servicio a los consumidores. La decisión de abrir los cielos ecuatorianos debió tomarse hace mucho tiempo, causa asombro que un gobierno de izquierda finalmente haya dado el paso. Y esperemos que sigan abriendo nuevas rutas a lo largo y ancho de la Patria, y fuera de ella.

Es que la libre competencia es innovación. Mejoramiento continuo. Garantía de buen servicio. En fin, libertad para los ciudadanos de poder elegir. Ahora bien, para que exista una verdadera competencia, es necesario una cierta regulación estatal que establezca las reglas del juego (que deben ser sencillas, justas, con sentido comercial y protegiendo los intereses de los consumidores), y se controle su cumplimiento. La amenaza principal sobre la libre competencia son los monopolios, y en ese sentido, es inconcebible que no exista una ley antimonopolios en nuestro país. Ventajosamente hay una iniciativa gubernamental para una ley de este tipo. Y si vamos a tratar de destruir prácticas monopólicas, es sumamente importante que esto se aplique también para el Estado, muchas veces, el campeón del monopolio.

¿Qué piensan?

Vamos aterrizando ideas… Impuestos.

9 septiembre 2009

Esperemos que haya un debate amplio en la Asamblea respecto a la anticipada reforma tributaria propuesta por el ejecutivo.  Muchas veces me pregunto si los legisladores se ponen en los zapatos de las personas que van a afectar con sus decisiones.  Me gustaría saber, ¿cuántos de ellos han hecho empresa?  Probablemente sea un número reducido, por lo que las inquietudes de los emprendedores ecuatorianos deben ser tomadas en cuenta seriamente. 

 

Empezar un negocio tiene múltiples riesgos, y los primeros años son generalmente un dolor de cabeza.  ¿Cuántas veces los empresarios nos hemos levantado en la mañana pensando cómo se cubrirá la próxima quincena?  Si se tiene éxito inicial, de todas maneras siempre existe un riesgo de tener invertido el capital de uno en un negocio.  Por ese riesgo y en su medida, se espera cierta utilidad.  Impuestos muy elevados hacen menos atractivas esas inversiones, por lo que es importante encontrar una carga tributaria balanceada.  Por otro lado, es imposible negar que en el país haya existido una tremenda evasión tributaria, lo cual es perjudicial principalmente para el empresario honesto que paga impuestos.  Lo más injusto que le puede suceder a ese empresario, es que aumenten los impuestos, ya que esa competencia desleal aumentaría igualmente.  El control a la evasión es en realidad donde debe concentrarse cualquier reforma tributaria.  Algunos puntos más precisos:  

 

  1. A diferencia de lo que ha indicado el gobierno, la carga tributaria sobre la renta de empresas ecuatorianas es relativamente alta: el 36.25% de la utilidad (15% reparto de utilidades y 25% de impuesto a la renta).  Esto sin considerar un sinnúmero de tasas por otro sinnúmero de trámites.
  2. Estoy incluyendo en el cálculo anterior la participación de empleados porque esta, por definición, es un impuesto: una obligación.
  3. Es por esto que la propuesta de gravar adicionalmente a los accionistas de una empresa (pagando el diferencial entre lo que le corresponde como persona natural vs. el 25% de tasa de IR para empresas) es equivocada, ya que deberíamos considerar el impuesto a la renta efectivo para empresas: 36.25%.  
  4. El impuesto a la salida de capitales también es un error que bajo toda óptica ahuyenta a las inversiones.  Más aún, el ejecutivo no ha sido coherente con  su propuesta: dice que quiere incrementar del 1% al 2% porque cuando pasó del 0.5% al 1% las transferencias al exterior aumentaron.  ¿Cambiará esta situación la propuesta, o más bien habrá aun más salida de capitales?
  5. La generalización que ha hecho el gobierno para justificar la tasa mínima de impuesto a la renta es muy injusta.  Cierto es que hay muchas compañías que aparentemente evaden cuando se analiza lo pagado vs. ventas.  Si existe alguna duda respecto a su declaración, el SRI tiene todo el derecho de investigar para determinar si ha habido alguna infracción.  Pero debido a esta presuntiva generalizada, poner un pago mínimo no es correcto.  Me pregunto: ¿acaso a un negocio no le puede ir mal un año? ¿qué pasa con empresas nuevas?  Se habla de que habrá un periodo sin impuestos para estos casos, pero hay muchos negocios en los que no se ven utilidades por algunos años.  ¿Y los imprevistos?  En un negocio pueden suceder muchas cosas que afectan su desempeño: siniestros, caídas fuertes de precios y/o aumentos de costos inadvertidos, y por supuesto, errores de gestión empresarial que en todo negocio pueden ocurrir. 

 

 

En fin, estos son algunos de los puntos más polémicos de la reforma propuesta.  Además de esto, hay que considerar que nunca es bueno aumentar impuestos en un ambiente económico adverso.  Esto afectará la creación de empleo que es lo que más necesita el país en este momento, ya que el mayor riesgo actual es el aumento del desempleo en los últimos meses.  Por otro lado, el gobierno se ha equivocado en cambiar constantemente la reglamentación tributaria.  En vez de concentrarse en controlar la evasión basado en la Ley de Montecristi, se han venido realizando cambios que además de incentivar más la informalidad, hacen imposible una planificación empresarial seria debido al impacto en los negocios.  Y la ligereza con que se han tratado estos cambios, puede generar dudas sobre acciones futuras.

 

¿Qué piensan?

Pacto Nacional

7 septiembre 2009

ENSAYO

Haciendo un análisis profundo de los acontecimientos de los últimos tiempos, es innegable que estamos pasando por una era de cambios.  Y no me refiero precisamente a nivel nacional, sino mundial.  Cambios económicos, sociales, políticos y ambientales que probablemente van a resultar en un mundo diferente al que conocemos en la actualidad.  Las generaciones de hoy tenemos una gran responsabilidad frente a esto, ya que como en toda situación cambiante, existirán riesgos y también oportunidades.  Dentro de este contexto, Ecuador es un país con excelentes posibilidades.  Hacer bien las cosas significa el bienestar futuro de nuestro pueblo.  En estos momentos, es fundamental abrir un diálogo verdadero entre todos los sectores de la Patria para, finalmente, alcanzar un desarrollo sustentable buscando del bien común de los ecuatorianos.  Es por esto, que me atrevo a plantear algunas ideas, con el fin de iniciar un debate sincero e incluyente que tanto necesitamos en  el país.

 

Ecuador es un país que ha sido bendecido por la naturaleza.  Su diversidad geográfica y cultural es tan magnífica, que atrae a gente de todo el mundo.  Una de las cosas destacables de la Constitución de Montecristi es la importancia que se le da a la Pachamama.  Digo esto con sinceridad; soy un amante de la naturaleza.  La disfruto semanalmente, y creo que es una obligación con nuestras futuras generaciones protegerla y defenderla.  Además, el atractivo turístico de esta diversidad es inmenso, y el turismo es trabajo.  Mucho trabajo.  Hoteles, restaurantes, operadoras y atracciones turísticas, en fin; esta industria de servicios crearía miles de oportunidades de trabajo e inversión.   El estado debe promover emprendimientos en este sector, asegurándose de establecer políticas de respeto al medio ambiente, su principal activo.

 

Ecuador es un país fértil.  Su diversidad y potencial agropecuario son impresionantes.  Además, todo indica que la demanda mundial de alimentos va a seguir creciendo, prácticamente de manera exponencial.  Es por esto, y por nuestra propia seguridad alimentaria, que el estado debe promover este sector activamente.  Antes que pensar si es necesario más reparto de tierras, debemos preguntarnos si existen las herramientas suficientes para que estas sean trabajadas adecuadamente.  Tenemos que pensar en la industrialización de esos productos agrícolas, agregando valor en toda la cadena lo que significa más inversión y empleo.  Y finalmente, tenemos que posicionar nuestros productos en los mercados externos.  En este último punto, es importante abrir nuevos mercados, pero aún más, es mantenerse y crecer en los mercados actuales.  Por otro lado, la agricultura es un negocio noble y de mucho riesgo.  Lo peor que se le puede hacer al agricultor es que el estado controle aspectos comerciales de este negocio como precios o barreras a la exportación.   Suficientes imprevistos tienen los agricultores respecto al clima, pestes y plagas, como para preocuparse de barreras comerciales, o peor aún, amenazas a la propiedad de sus tierras. 

 

Estoy convencido que tanto la agricultura, como el turismo, deben ser los principales ejes de desarrollo en nuestro futuro a largo plazo.  Sin embargo, para desarrollar el turismo y la agricultura se necesita una adecuada inversión  estatal, principalmente en infraestructura y educación.  Hay que reconocer que este gobierno ha hecho bastante en estos aspectos, con seguridad mucho más que sus antecesores.  Es un error el haber aumentado el tamaño del estado y por ende el gasto corriente, sin embargo gran parte del presupuesto general ha sido invertido en infraestructura.  Personalmente he constatando la inmensa obra vial emprendida por este gobierno y que, notablemente, no se ha paralizado aún.  Igualmente, cualquier iniciativa para mejorar la educación en el país es imprescindible y será apoyada por la mayoría ciudadana.  Se ha dado un paso importante con la evaluación y capacitación a los maestros, lo cual es absolutamente necesario.    También ha existido mayor inversión en infraestructura educativa.  Ojalá el gobierno tenga éxito en este proceso hacia una educación despolitizada, eficiente y libre de cualquier adoctrinamiento.  Además de estos rubros, hay que destacar que también se ha realizado fuertes inversiones en vivienda, salud, infraestructura para prevención de inundaciones, entre otras.  No podemos estar en contra de cualquier inversión estatal que mejore las perspectivas de crecimiento del país, y que beneficie a los más pobres, mejorando así sus oportunidades para alcanzar una buena vida.  En este sentido, hay que estar conscientes que todavía falta mucha inversión por hacer.

 

Es cierto que la caída del precio del petróleo ha disminuido la capacidad de inversión del gobierno.  De todas maneras, se espera que se mantenga en niveles actuales, los cuales no son malos bajo ninguna óptica.  Existe la posibilidad de que a mediano plazo los precios colapsen nuevamente ya que fundamentalmente las razones para una recuperación económica mundial, son débiles.  Pero en algún momento va a haber una recuperación, y cuando esto suceda es probable que el precio aumente considerablemente respecto de estos niveles ya que no ha habido suficiente inversión en el sector.  En fin, nadie puede predecir exactamente estas cosas, pero el gobierno debería ser más paciente antes de meter las manos en los bolsillos de los empresarios y profesionales ecuatorianos, vía más impuestos.  Aquí quiero puntualizar algo; aunque detesto las generalizaciones, algo de razón ha tenido el gobierno en desacreditar a los empresarios.  Y es que en temas como haber permitido la existencia de una partidocracia corrupta, como en responsabilidad tributaria, se ha fallado tremendamente.  Hace un par de años leí en un diario que el 55% de las empresas no declaraban utilidades.  Mi primer pensamiento fue: ¿acaso vivimos en un país de quebrados?  El segundo: ¿del 45% restante, cuántas empresas declararán lo correcto?  En este sentido, hay que aceptar que la Ley Tributaria aprobada por la Constituyente de Montecristi, aunque con algunos errores, eliminó gran parte de la evasión y los resultados están a la vista con el aumento de recaudación.  Es difícil imaginar que a alguien le guste pagar impuestos.  Quizás es menos molestoso en algunas sociedades donde se reciben servicios adecuados a cambio.  Pero el pago de impuestos no deja de ser, literalmente, una imposición.  Sin embargo, la ley es la ley y está para cumplirla por todos.  Los norteamericanos tienen un dicho que viene a colación: no hay nada más seguro que la muerte y los impuestos.  Imaginemos por un instante si en el Ecuador hubiera mejor costumbre tributaria.  Primero, habría más recursos para, idealmente, los más necesitados.  También se pudiera desarrollar más fácilmente el mercado de valores (una buena alternativa al crédito bancario), ya que para invertir hay que conocer la realidad de las empresas de manera transparente.  Otra ventaja, y la que más me gusta, es que gran parte de los impuestos que pagan las empresas ecuatorianas, van directamente a los empleados vía repartición de utilidades.  Esto tiene beneficios multiplicadores e inmediatos que van a la vena de la economía.  Cuando un trabajador entiende que va a tener un ingreso por la utilidad del negocio, cuida más su puesto de trabajo.  Es más, a la larga empiezan a salir, de los mismos trabajadores, ideas de cómo hacer más eficiente y rentable la operación.  Además, que mejor para un empresario poder dar parte de los impuestos a sus colaboradores, quienes día a día se sacrifican por la empresa.

 

Quiero ser enfático en que no todos los empresarios son evasores, y por eso mi repulsión a generalizar.  En realidad, en Ecuador hay muchos emprendedores que construyen negocios exitosos desde el piso,  cumpliendo con las leyes a cabalidad.  Es más, para esos empresarios una sensata regulación estatal es apreciada.   Por ejemplo, para los pagadores de impuestos, competir con evasores es desleal y dañino para sus negocios.   En este sentido, reitero, el gobierno ha hecho una buena gestión en disminuir la evasión.  Entonces, en vez de seguir apretando al emprendedor, al trabajador, al profesional, al ciudadano responsable en general, con más impuestos para financiar la inversión, ¿por qué no seguimos controlando a los evasores y así aumentar la masa tributaria?  El tema es simple, a mayor carga tributaria, que de por sí ya es fuerte, mayor el incentivo para evadir.  Además, si queremos que el Ecuador salga adelante, necesariamente debemos mejorar la competitividad empresarial.  Impuestos muy elevados ahuyentan la inversión, y en algunos casos, la hacen imposible.  Específicamente, el impuesto a la salida de capitales o la intención de gravar los dividendos son equivocaciones que causan serios perjuicios a los empresarios. Si las condiciones son favorables para la inversión, los capitales van a venir al país y las utilidades del negocio, en caso de ser necesario, serán reinvertidas en el mismo o se usarán para nuevas inversiones.  Debemos tener mucho cuidado y balance en el tema de impuestos, caso contrario se mata al emprendimiento, lo cual es un mal irreversible. 

 

Ecuador es un país inminentemente rico.  La inversión estatal actual debe provenir en mayor parte de los recursos naturales. El potencial petrolero y minero puede generar suficientes ingresos para invertir en áreas como salud y educación beneficiando a los pobres de la Patria.  Es cuestión de tiempo hasta que se encuentren fuentes de energía alternas, por lo que desaprovechar la explotación de todo el potencial petrolero del país es un desacierto.  Más aún, y a más   largo plazo, se estima que los precios de los metales, en especial el oro y cobre, aumenten considerablemente.  Con los niveles de pobreza en nuestro país, desaprovechar estas riquezas que nos ha dado la naturaleza, es simplemente inaudito.  Y es que precisamente los avances tecnológicos de hoy hacen posible que la explotación de recursos petroleros y mineros se pueda realizar con un mínimo impacto ambiental.  Lo cual, junto a condiciones económicas justas para el país, deben ser la base de las inversiones en estos sectores. Es fundamental encontrar un balance entre la explotación de recursos naturales y el cuidado al medio ambiente.  Pero no podemos esperar, o mejor dicho, perder más tiempo, en la explotación de estos recursos.

 

Por otro lado, para que el turismo, la agricultura y en general cualquier actividad económica así como la calidad de vida de los ecuatorianos se desarrolle, es necesario que exista mayor seguridad ciudadana.  Para esto, es necesario un cambio profundo en el sistema judicial, el cual sin lugar a duda ha sido manejado burdamente por la politiquería.  Una sociedad sin estado de derecho ni justicia independiente, simplemente no puede progresar.  Del mismo modo, la delincuencia es un grave riesgo para nuestro desarrollo.  Este es un tema complejo, ya que muchas veces esa delincuencia es fruto de ese mismo subdesarrollo, pero también hay otros factores. Es indudable que el problema de la narcoguerrilla colombiana se ha transmitido a nuestro país, caso contrario no hubiese ocurrido el condenable ataque colombiano en nuestro territorio.  Estoy dispuesto a darle el beneficio de la duda al gobierno respecto a las supuestas conexiones con las FARC, pero el mismo debe urgente y definitivamente depurarse de figuras cuyos nexos son evidentes.  Adicionalmente, es necesario restablecer la comunicación con el gobierno colombiano para buscar una solución definitiva a un problema, que queramos o no, ahora también es nuestro.  Las diferencias personales deben quedar atrás frente al bien común de nuestros pueblos hermanos.  De nada va a servir cualquier inversión en seguridad, si es que gratuitamente importamos delincuentes que causan mucho dolor en familias ecuatorianas.

 

Vale la pena hacer un comentario acerca nuestro sistema financiero y monetario.  El Ecuador tiene, en general, bancos sólidos.  A diferencia de otros países, aquí no ha existido una crisis hipotecaria, ya que los préstamos otorgados han sido dados con adecuadas entradas y valorizaciones reales.  En realidad nosotros ya vivimos y, aparentemente, aprendimos de la crisis financiara del 99, que nos costó hasta la moneda.  Sin embargo, esa inevitable dolarización (digo inevitable porque de no haberse dado probablemente hayamos terminado como Zimbawe), que al inicio causó mucho dolor al pueblo, ha permitido que exista una relativa estabilidad para las empresas.  Esto las ha hecho crecer y crear fuentes de trabajo mejorando el ingreso de los ecuatorianos.  Y lo más importante: los ciudadanos hemos podido mantener el valor de esos ingresos.  Es una lástima que no hayamos aprovechado mejor la dolarización y la solidez de nuestro sistema financiero.  Esta tiene atractivos para la inversión muy importantes, ya que una estabilidad monetaria junto a una banca capitalizada hace mucho más fácil cualquier negocio.  Es más, en el caso de empresas transnacionales, ¿qué mejor que manejarse en dólares?  Si hubiéramos potencializado esto, creando condiciones favorables para invertir, probablemente hoy tuviéramos un sinnúmero de industrias exportando a distintos países de la región.  En vez, tenemos lo contrario y hoy en día importamos muchos más productos que antes producíamos localmente.  Dentro del contexto de depresión mundial actual, esto ha causado problemas a las finanzas públicas, por lo que hasta cierto punto, es comprensible que el gobierno haya restringido las importaciones frente a la falta de dólares.  Una decisión que ha perjudicado mucho al sector empresarial pero que fue en beneficio de mantener la dolarización.  Esperemos que en cuanto se estabilice esta situación, lo cual puede suceder a mediano plazo con una inminente devaluación del dólar, inmediatamente se empiecen a liberar las importaciones antes de que se termine de asfixiar a un gran número de emprendedores comerciantes que están sacrificándose por el país.  En todo caso, hay que destacar la decisión del gobierno de mantener la dolarización.  Es probable que eventualmente nos convenga ir a una moneda regional que involucre necesariamente a Brasil, Chile, Colombia y Perú, entre otros.  Pero por el momento, el dólar es la única opción.

 

Ecuador es un país de emprendedores.  Nuestro recurso humano es lo más preciado que tenemos.  Lastimosamente, debido a la falta de empleo, hemos perdido a millones compatriotas que han tenido que marcharse a distintos países en busca de mejores oportunidades.  Es imposible negar que el relativo progreso económico de los últimos años  se debe en parte a su gran sacrificio, por lo cual debemos estar eternamente agradecidos. Por esto, es indispensable terminar esta especie de divorcio entre el gobierno y el sector privado, inherente creador de trabajo.  De un lado, la libre empresa debe ser responsable con sus obligaciones laborales, ambientales y tributarias.  Es más, hoy en día cualquier negocio sin estos preceptos, es inviable.  Del otro lado, el gobierno debe entender que un desarrollo duradero no tiene vía sin el sector privado y su rol de regulador no debe obstaculizar o ahuyentar el emprendimiento.

 

Finalmente, el Ecuador es un país pacífico.  Es una característica de nuestro pueblo, y en ese sentido, necesitamos paz.  Hay que condenar con toda firmeza cualquier actitud que nos divida, que genere resentimiento y odio entre nosotros.  Aunque siempre con los pies en la tierra, soy inminentemente un optimista y estoy seguro que con cierta estabilidad política, con un dialogo abierto, franco y respetuoso entre hermanos ecuatorianos, dejando de lado extremismos y posturas que favorezcan los intereses de minorías, o mayorías que desestimen posiciones de grupos minoritarios, vamos a poder explotar estas oportunidades de progreso que se están presentando en estos tiempos de cambio.  Aprovechando un nuevo inicio de periodo de funciones, en el año del Bicentenario del 10 de Agosto, evento histórico de nuestro país que resalta los principios de libertad, hay que reflexionar y debatir ideas que nos permita convertirnos en una sociedad libre y democrática, donde los ciudadanos tengamos igualdad de oportunidades para progresar, desarrollarnos y finalmente obtener el buen vivir que contempla nuestra Constitución.  Es el momento de construir puentes, no crear abismos.  Es el momento de un Pacto Nacional.

 

Guayaquil, 27 de Julio de 2009

benjamin.rosales@gmail.com



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