Esperemos que haya un debate amplio en la Asamblea respecto a la anticipada reforma tributaria propuesta por el ejecutivo. Muchas veces me pregunto si los legisladores se ponen en los zapatos de las personas que van a afectar con sus decisiones. Me gustaría saber, ¿cuántos de ellos han hecho empresa? Probablemente sea un número reducido, por lo que las inquietudes de los emprendedores ecuatorianos deben ser tomadas en cuenta seriamente.
Empezar un negocio tiene múltiples riesgos, y los primeros años son generalmente un dolor de cabeza. ¿Cuántas veces los empresarios nos hemos levantado en la mañana pensando cómo se cubrirá la próxima quincena? Si se tiene éxito inicial, de todas maneras siempre existe un riesgo de tener invertido el capital de uno en un negocio. Por ese riesgo y en su medida, se espera cierta utilidad. Impuestos muy elevados hacen menos atractivas esas inversiones, por lo que es importante encontrar una carga tributaria balanceada. Por otro lado, es imposible negar que en el país haya existido una tremenda evasión tributaria, lo cual es perjudicial principalmente para el empresario honesto que paga impuestos. Lo más injusto que le puede suceder a ese empresario, es que aumenten los impuestos, ya que esa competencia desleal aumentaría igualmente. El control a la evasión es en realidad donde debe concentrarse cualquier reforma tributaria. Algunos puntos más precisos:
- A diferencia de lo que ha indicado el gobierno, la carga tributaria sobre la renta de empresas ecuatorianas es relativamente alta: el 36.25% de la utilidad (15% reparto de utilidades y 25% de impuesto a la renta). Esto sin considerar un sinnúmero de tasas por otro sinnúmero de trámites.
- Estoy incluyendo en el cálculo anterior la participación de empleados porque esta, por definición, es un impuesto: una obligación.
- Es por esto que la propuesta de gravar adicionalmente a los accionistas de una empresa (pagando el diferencial entre lo que le corresponde como persona natural vs. el 25% de tasa de IR para empresas) es equivocada, ya que deberíamos considerar el impuesto a la renta efectivo para empresas: 36.25%.
- El impuesto a la salida de capitales también es un error que bajo toda óptica ahuyenta a las inversiones. Más aún, el ejecutivo no ha sido coherente con su propuesta: dice que quiere incrementar del 1% al 2% porque cuando pasó del 0.5% al 1% las transferencias al exterior aumentaron. ¿Cambiará esta situación la propuesta, o más bien habrá aun más salida de capitales?
- La generalización que ha hecho el gobierno para justificar la tasa mínima de impuesto a la renta es muy injusta. Cierto es que hay muchas compañías que aparentemente evaden cuando se analiza lo pagado vs. ventas. Si existe alguna duda respecto a su declaración, el SRI tiene todo el derecho de investigar para determinar si ha habido alguna infracción. Pero debido a esta presuntiva generalizada, poner un pago mínimo no es correcto. Me pregunto: ¿acaso a un negocio no le puede ir mal un año? ¿qué pasa con empresas nuevas? Se habla de que habrá un periodo sin impuestos para estos casos, pero hay muchos negocios en los que no se ven utilidades por algunos años. ¿Y los imprevistos? En un negocio pueden suceder muchas cosas que afectan su desempeño: siniestros, caídas fuertes de precios y/o aumentos de costos inadvertidos, y por supuesto, errores de gestión empresarial que en todo negocio pueden ocurrir.
En fin, estos son algunos de los puntos más polémicos de la reforma propuesta. Además de esto, hay que considerar que nunca es bueno aumentar impuestos en un ambiente económico adverso. Esto afectará la creación de empleo que es lo que más necesita el país en este momento, ya que el mayor riesgo actual es el aumento del desempleo en los últimos meses. Por otro lado, el gobierno se ha equivocado en cambiar constantemente la reglamentación tributaria. En vez de concentrarse en controlar la evasión basado en la Ley de Montecristi, se han venido realizando cambios que además de incentivar más la informalidad, hacen imposible una planificación empresarial seria debido al impacto en los negocios. Y la ligereza con que se han tratado estos cambios, puede generar dudas sobre acciones futuras.
¿Qué piensan?
9 septiembre 2009 a las 6:09 PM |
Yo me pregunto ¿Quién debe estar al servicio de Quién?
¿Es el Estado quién debe servir a sus ciudadanos? o Somos los ciudadanos ecuatorianos los que debemos servir al Estado?
Si no tenemos claro esta definición, podemos caer facilmente en abusos.
10 septiembre 2009 a las 9:14 PM |
@ Diego. Es fundamental tu planteamiento. Por principio básico, el Estado debería estar al servicio de los ciudadanos. Ahora bien, para poder hacer eso necesita recursos, que los genera al menos en parte, de los mismos ciudadanos. Por ende, impuestos. Aquí es donde viene el cuento del “huevo y la galllina.” Idealmente el Estado mientras más pequeño mejor y debería brindar servicios mínimos como seguridad (jurídica y policial), etc. Pero en países como el nuestro donde existe una población mayoritariamente pobre, el rol del Estado debe ser mayor (ej. educación, salud). El fin de estos servicios es mejorar las condiciones de vida de los más pobres y así tratar de generar mayores oportunidades para que prosperen y dejen de necesitar del Estado.
Sería interesante delinear cuáles deberían ser las responsabilidades del Estado en el Ecuador, y los servicios que debe brindar a la ciudadanía. ¿Se animan?
23 septiembre 2009 a las 12:56 PM |
Si me suben los impuestos de salida de divisas del 1% al 2%…¿Cuanto me van a subir el próximo año? Chau inversión.
23 septiembre 2009 a las 3:58 PM |
En respuesta a tu pregunta Benjamin el estado deberia ser responsable por brindar una buena eduacacion, salud, y seguridad a los ciudadanos. Ademas deberian velar por el buen abastecimiento de los servicios basicos como agua, luz, alcantarillado, transporte publico, etc.