Es miércoles PM, y mañana se defnirán muchas cosas en la Asamblea. Me refiero al inicio del debate en el pleno de la propuesta Ley de Comunicación impulsada, evidentemente , por el Ejecutivo.
Ya llegó el momento de definir que es lo que queremos para Ecuador y me atrevo a decir que la mayoría de ecuatorianos queremos vivir en un país, antes que nada, libre y democrtático. Incluso, estoy convencido que ese ideal es una máxima de la mayoría de asambleistas de Alianza País. Y para que una sociedad sea libre y democrática, fundamentalmente debe gobernarse con una clara separación de poderes. Algo que para muchos, no ha existido desde que empezó la Revolución Ciudadana. Si existe ese pensamiento en parte considerable de los ciudadanos, lo cual es el caso, con mayor motivo los aludidos tienen que comprobar lo contrario. Mañana hay una gran oportunidad de hacerlo.
La ley propuesta obviamente tiene muchos vacíos, y por lo menos, mucha oposición de la CIUDADANIA. Algunos de estos vacíos han sido reconocidos por diversos sectores, incluso del oficialismo. La libertad de expresión es un derecho fundamental que por naturaleza humana, cualquier sociedad digna está dispuesta a defender hasta el final. Los políticos que omitan este punto, con seguridad recibirán la factura en algún momento.
Por el lado del Ejecutivo, no entiendo por qué, en medio de tanta conmoción política en las últimas semanas, aparte de los apagones y quien sabe las inundaciones que empezarán pronto con el invierno, debe desgastarse aun más impulsando un proyecto que no tiene amplio apoyo, es en exceso controlador y que es peligroso para nuestras libertades. Ahora es el momento en que debería estar buscando acercamientos con todos los sectores del país (incluyendo la prensa y los empresarios) para crear condiciones que fomenten mayores oportunidades para los ecuatorianos. En vez, su intransigencia al intentar pasar forzosamente esta ley es como echar gasolina al fuego.
Por el lado de la Asamblea, este debate es el momento para que dignamente se defina como un Poder independiente del Ejecutivo. Lo ideal sería que se llegue a un acuerdo de archivar el proyecto con el compromiso de debatir amplia e incluyentemente una ley de comunicación y llegar en consenso al pleno, más no tratar un tema tan delicado con tanta ligereza.
No pierdo la esperanza de que ese consenso se va a lograr en la Asamblea, lo cual sería una enorme muestra de respeto a la ciudadanía y un espaldarazo a la democracia. Creo en las buenas intenciones de la mayoría de los asambleistas, y espero estén conscientes de la importancia de lo que está en juego.
Más o menos fuera de tema, y siguiendo la idea de separación de poderes. . .
escribo esto desde Manta. En camino hacia acá, pase al lado de Ciudad Alfaro. Prácticamente abandonada. Qué bueno hubiese sido que los asambleistas constituyentes no hubiesen cedido en su ofrecimiento inicial y que la Constitución que elaboraron hubiera denominado a Montecristi como sede de la nueva Asamblea. En el mismo sentido, imaginemos que la Corte hubiese ido a Cuenca, por ejemplo. Eso sería muy bueno para el balance de poderes en nuestro país y para el desarrollo descentralizado de otras regiones diferentes a los polos de Quito y Guayaquil. Pero ahí quedó mi momento de divagación mental; cuando volví a la realidad observando la edificación que se encuentra ubicada en un sitio realmente especial.
BRP