El fallo contra El Universo es un atentado a la libertad fundamental del ser humano: la de expresarse. Aparte de las burdas anomalías del proceso legal que evidencian una vez más absoluta submisión de poderes del Estado, el fondo del asunto es el ataque a nuestra facultad de decir lo que pensamos, y peor aún, a los que nos permiten hacerlo. Es decir, la prensa y los medios de comunicación independientes. Pero la obstrucción a la libertad de expresión no solamente afecta a los que se expresan. Nos afecta a todos, ya que se callaría los pensamientos de otros, estemos o no de acuerdo con ellos. Se limitaría nuestro derecho a informarnos.
Si el argumento del Presidente es que un artículo publicado en el mencionado medio lo ha ofendido, debería considerar que son mucho más ofensivos los descalificativos que comunmente usa contra mujeres y hombres que ni en sueños pudiesen conseguir sentencia alguna, o tan rápidamente, si lo hubiesen demandado. Si su motivación es que se lo ha calumniado, es claro que el editorial describe una opinión individual y analizándolo objetivamente no hay una acusación difamatoria. Y si el argumento es que los medios de comunicación son parcializados y hay que acabar con su ¨poder fáctico¨, le tengo noticias: es una falacia pensar en medios cien por ciento objetivos ya que al final reflejan los pensamientos de seres humanos y cada uno tiene sus ideas. Los hay más parcializados que otros, como lamentablemente son nuestros medios públicos, pero está en cada uno de nosotros tener la libertad de escogerlos, lo que generalmente hacemos en base al grado de imparcialidad de cada uno de ellos.
En caso de que se llegase a ejecutar la sentencia contra los directivos de El Universo, perderíamos la escencia de un medio casi centenario que a lo largo de su historia ha demostrado ser de los más independientes. Por otro lado, si se ejecuta la sentencia contra el autor del artículo, se implantaría la noción de la autocensura. Estos constituirían graves precedentes en perjuicio a la libertad de los ecuatorianos y la dignidad de nuestra sociedad.
Sinceramente, espero que el Presidente reflexione sobre lo que está en juego, y de marcha atrás a este atropello buscando una conciliación. Lo planteado por El Universo; el publicar en amplio espacio y término su réplica, es lo verdaderamente justo, más no la pena y millonaria suma demandada. Correa debe entender que los grandes líderes modernos y progresistas se caracterizan por la tolerancia, el respeto y la capacidad de unir a sus pueblos. Lamentablemente, es evidente que sus posturas se radicalizan cada vez más, por lo que temo que su rectificación será una simple esperanza. Sin embargo, de lo que estoy seguro, es que la gran mayoría de los ecuatorianos queremos un país democrático, con balance de poderes y respeto a nuestras libertades. Y particularmente la de expresión, por lo que confío que la ciudadanía levante su protesta. Quizá tome un tiempo porque las masas demoran en reaccionar colectivamente, pero cuando esto suceda, no habrá tirano que calle miles de voces exclamando al unísono, ¡LIBERTAD!